Pese a sismo, médicos no detienen cirugía.

Ciudad de México, a 24 de junio del 2020.

La doctora Socorro vivió ayer minutos de angustia claustrofóbica. La anestesióloga del Hospital General Balbuena se encontraba en plena cirugía cuando comenzó a temblar.

“Es una mala combinación covid-19 y un sismo, ni en la peor pesadilla lo hubiera imaginado. Ya vivimos mucho estrés como para además vivir lo de hoy (martes)”, dijo.

La alerta sísmica sonó justo en el momento en el que colocaban un bloqueo neuroaxial a un paciente en quirófano.


“El paciente aún de lado, con la aguja dentro y pasando la dosis. En eso inicia el movimiento sísmico y mi jefe nos dice ’que no salga nadie, sólo replegarnos’ y eso hicimos… El paciente nos agradeció inmensamente que no lo abandonáramos”, contó.

Para la doctora, que resultó damnificada en el sismo de 2017, el traje de protección personal que ahora usa por la pandemia hizo que los minutos que duró el temblor le parecieran horas.

“Esto, sumado al estrés, el sonido de la alerta sísmica y luego el movimiento que parecía interminable, lo hizo peor”, confesó.

En el mismo quirófano, el doctor Rubén Temoltzin, médico residente anestesiólogo, experimentó ese estrés.

“A parte de todo el equipo de protección que tenemos que usar por la contingencia, agregarle un sismo fue difícil, no saber cómo reaccionar, pero seguimos cuidando el bienestar de nuestro paciente durante el sismo”, narró.

Nos pusimos a rezar

En otro hospital covid, con su equipo de protección personal bien puesto, la urgencióloga Briscenia Arroyo, que combate la pandemia en la primera línea tampoco se retiró del campo de batalla: “fueron minutos angustiantes, pacientes gritando ‘auxilio, no nos dejen aquí adentro’. No salimos porque así lo decidimos, quedarnos con los pacientes, estar auxiliando a los más que pudiéramos”.

En el área covid del hospital donde trabaja, el personal de salud y los pacientes se unieron en un rezo.


“Pedimos a Dios que pasara, los pacientitos se unieron a nosotros, muchos entraron en crisis de ansiedad, algunos otros tratando de tranquilizar a los que estaban más desesperados, pero finalmente, a Dios gracias, salimos de esta y estamos vivos. Lo único que hacíamos era estar rezando, pidiendo ‘Dios mío, que ya pase, que no vaya a pasar más’… fue algo  inexplicable, de repente se escuchó la alarma sísmica, sabes que tienes el equipo de protección, que tienes los goggles, que tienes el overol, el respirador, no puedes moverte”, relató.

ANGUSTIA POR HOSPITALIZADOS

Lo primero que le preocupó a Alberto es que el oxígeno de su hermano se hubiera desconectado con la sacudida.

Miguel es uno de los 23 pacientes con covid-19 internado en el hospital Rubén Leñero. Apenas comenzó a temblar, Alberto sólo deseaba que  la cama de su hermano no se hubiera movido de más.

“Claro que piensa uno en él; estamos aquí al pendiente, pues todos salen y él se queda allá dentro… fue una preocupación más con él,  porque está en una situación de indefensión, de que no se puede mover”, contó.

Al mediodía, una hora y media después de la sacudida, Alberto por fin calmó sus ansias. Pudo ver a su hermano a través del programa de videollamadas que se ha  habilitado para los familiares de pacientes con covid-19 en el hospital Rubén Leñero.

“¿Cómo estás?, acá estamos bien, tú enfócate en tu recuperación”, le dijo.

Ever también vivió la  misma angustia. Su papá está hospitalizado en la cama 10 con una neumonía severa.

“Se siente bien feo, es una doble preocupación, venía en camino para verlo y empezó a temblar, obviamente me preocupé, pero ya al llegar y ver que las instalaciones están bien me quedé más tranquilo”, dijo.

Para el personal de salud tampoco fue sencillo.


“Sí sentimos un poquito de miedo, sobre todo porque alguien de mi personal tuvo una crisis nerviosa… quería bajar corriendo las escaleras en pleno sismo, le dimos contención y se tranquilizó, pero todo está bien a excepción de eso. Tenemos la responsabilidad de un hospital tan grande y de atender pacientes y ahorita la necesidad de estar informando a los familiares. A través de las videollamadas haremos el contacto para que estén tranquilos y sabiendo que sus pacientes ingresados están estables”, explicó la directora del hospital Rubén Leñero, María de Jesús Herver.

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