LLAMA SSG A POBLACIÓN A COLABORAR EN LUCHA CONTRA DENGUE, CHINKUNGUYA Y ZIKA

Al informar que en Guerrero se registran actualmente 122 casos de dengue, uno de Chikungunya y ninguno de Zika, el titular de la Secretaría de Salud Guerrero (SSG), Carlos de la Peña Pintos, llamó a la población a contribuir a las acciones preventivas para la eliminación de criaderos mediante la estrategia lava, tapa, voltea y tira para desechar cualquier recipiente que pueda contener agua y propagar el mosquito transmisor Aedes Aegypti.

El funcionario informó que la gente solicita que se hagan fumigaciones contra los vectores, pero el problema se debe atender de raíz, primero eliminando los criaderos, porque sería infructuoso destinar recursos a acciones de fumigación si se continúa propiciando la existencia de criaderos.

Destacó que en estas labores juegan un papel importante los Ayuntamientos, para poder conseguir la eliminación de criaderos, que es fundamental en el combate y prevención de enfermedades transmitidas por vector.

Reiteró que en estas acciones se necesita la participación de la ciudadanía, los Ayuntamientos y el Sector Salud.

Agregó que en temporada de lluvias es normal que proliferen los criaderos de mosquitos, por lo cual se tienen que extremar las acciones preventivas.

PROGRAMAS DE SALUD NO FUERON AFECTADOS POR LA PANDEMIA: ROXANA TAPIA

Acapulco, Gro., 21 de abril de 2021.- Debido al confinamiento que originó la pandemia de COVID-19, la dirección de Salud Municipal redobló esfuerzos para atender a las familias acapulqueñas a través de los diversos programas de bienestar y prevención.

La directora general de la dependencia, Roxana Tapia Carbajal, explicó que desde el inicio de la contingencia sanitaria se manejaron 14 programas distintos, mismos que incrementaron las acciones de atención con el paso de los días y ante el periodo en que se extendió la fase color roja del semáforo epidemiológico.

“Nunca paramos estos programas, seguimos trabajando incluso con más fuerza en la prevención y promoción a la salud desde el primer momento que se nos anunciaron la pandemia y que llega esta enfermedad a nuestro puerto. Los programas municipales estuvieron siempre activos, sobre todo el de salud reproductiva, el de zoonosis y vectores que nos ayuda a controlar la enfermedad endémica del dengue, zika y chikungunya”, destacó.

Tapia Carbajal dijo que a zonas de segundo nivel que no dependen del Gobierno Municipal como son los hospitales, sí fueron afectados porque las consultas de especialidades, cirugías, programas, entre otras, se suspendieron en su totalidad.

Otro de los programas que se intensificarán en los próximos días será el de vectores, para fumigar y combatir la proliferación del mosquito Aedes Aegypti, acciones que se han realizado en diversas comunidades, poblados y colonias de Acapulco, así como en áreas que no corresponden al Ayuntamiento.

Aumentan un 65% las hospitalizaciones por estenosis aórtica

Las hospitalizaciones por estenosis aórtica, la valvulopatía más frecuente en nuestro país, han aumentado un 65% entre 2003 y 2015. Esta es la conclusión principal de un estudio que se presentó en el e-Congreso SEC 2020 de la Salud Cardiovascular.

“Esta tendencia ascendente probablemente siga en la misma línea a lo largo de los próximos años, pues no solo sube la esperanza de vida en España, sino que también aumentan los diagnósticos de estenosis aórtica. Cada vez se realizan más ecocardiogramas a pacientes octogenarios. Afortunadamente, se les presta más atención a este tipo de pacientes”, explica el Dr. Héctor Bueno, coordinador del estudio y presidente del congreso.

Para el registro se incluyeron, durante ese período de 13 años, 106.666 registros codificados: los diagnósticos de estenosis aórtica como causa de ingreso (diagnóstico principal) aumentaron de 6.386 hasta 10.542, y como comorbilidad (diagnóstico secundario) de 28.654 a 63.938. La tasa estandarizada de frecuentación pasó de 18,9 a 25,7 ingresos por cada 100.000 habitantes.

La edad media aumentó de 74,2±10,9 años en 2003 a 79,0±10,0 en 2015. Las tres comorbilidades más frecuentes fueron: hipertensión arterial (46,8% en 2015, frente a 42,4% en 2003), alteraciones del ritmo (39,7% frente a 31,2%) e insuficiencia cardiaca (37,2% frente a 25,6%). La letalidad global aumentó del 7,42% al 8,73% a pesar de que descendió un 0,9% en el grupo de estenosis aórtica como diagnóstico principal.

“Los pacientes con estenosis aórtica como diagnóstico secundario presentaron mayor carga de comorbilidades, por lo que la letalidad también fue superior, aumentando un 1,28%. Acudían al hospital por otras patologías más graves (ictus, infarto, neumonías, etc.)”, explica el Dr. Nicolás Rosillo, primer firmante del estudio. “Cabe destacar que estos tenían de media cinco años más que los pacientes con estenosis como diagnóstico principal, lo que hace que sobre todo la insuficiencia cardiaca sea más prevalente y empeoren sus resultados en salud”, aclara.

“La buena noticia es que la letalidad de aquellos que tenían la enfermedad como diagnóstico principal se redujo”, apunta el Dr. Rosillo. “Antes era extraño operar a los ochenta, pero cada vez más se utilizan tratamientos menos invasivos como la TAVI, que reducen los riesgos de las intervenciones”.

Esta enfermedad cardiovascular sucede cuando la válvula aórtica del corazón se estrecha. La angostura producida impide que la válvula se abra completamente, lo que reduce u obstruye el flujo de sangre que va del corazón a la aorta, la arteria principal del cuerpo, y por consiguiente, al resto del organismo.

La estenosis de la válvula aórtica puede manifestarse por varias causas, como la fiebre reumática, un defecto cardiaco congénito o más frecuentemente la acumulación de depósitos de calcio en la válvula, consecuencia de la edad.

El estudio fue llevado a cabo conjuntamente por el Hospital Universitario 12 de octubre (Madrid), el Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid) y el Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (IMAS Fundación).

¿Cambia nuestra personalidad a medida que envejecemos?

Entre la adolescencia y la edad adulta atravesamos una serie de cambios: trabajos, cortes de pelo, relaciones que van y vienen… Pero, ¿qué pasa con quién somos en nuestra esencia? ¿Cambia nuestra personalidad conforme pasan los años?

La personalidad es el patrón de pensamientos, sentimientos y comportamientos que son exclusivos de una persona. En este sentido, la gente tiende a pensar que la personalidad es algo fijo, pero lo cierto es que los psicólogos indican que no funciona así, sino que es un fenómeno de desarrollo.

Esto no significa que seas una persona diferente cada día que te despiertas. De hecho, a corto plazo el cambio puede ser imperceptible, pero hay estudios longitudinales, en los que los investigadores examinaron las personalidades de los participantes con regularidad durante muchos años, que sugieren que nuestra personalidad es realmente estable en escalas de tiempo más cortas.

En un estudio, publicado en 2000 en la revista Psychological Bulletin, los investigadores analizaron los resultados de 152 estudios longitudinales sobre la personalidad, que siguieron a participantes de edades comprendidas entre la infancia y los 70 años.

Así, cada uno de estudios, midió las tendencias en los rasgos de personalidad de los “cinco grandes”, es decir, la extroversión, la amabilidad, la conciencia, la apertura a la experiencia y el neuroticismo. Los investigadores encontraron que los niveles individuales de cada rasgo de personalidad, en relación con otros participantes, tendía a mantenerse consistente dentro de cada década de vida.

Ese patrón de consistencia comienza alrededor de los tres años, y quizá incluso antes, ya que, cuando los psicólogos estudian a los niños, no miden los rasgos de personalidad de la misma manera que lo hacen con los adultos.

En cambio, sí que miran el temperamento, es decir, la intensidad de las reacciones de una persona al mundo. Venimos al mundo con temperamentos únicos y las investigaciones sugieren que nuestros temperamentos de niños (si somos tranquilos o propensos a las rabietas, ansiosos…) corresponden a los rasgos de personalidad de los adultos. 

El temperamento anterior parece afectar la experiencia de la vida posterior. Por ejemplo, un estudio de 1995, publicado en la revista Child Development, siguió a niños desde la edad de 3 hasta los 18. En él, los investigadores encontraron que los niños más tímidos y retraídos tendían a convertirse en adolescentes más infelices.

Pero esas décadas van sumando. A lo largo de todos esos años, la personalidad cambia, pero lentamente. En 1960, los psicólogos encuestaron a más de 440.000 estudiantes de secundaria, alrededor del 5% de todos los estudiantes del país en ese momento.

Así, respondieron a preguntas de todo tipo, desde cómo reaccionar ante situaciones emocionales hasta qué tan eficientemente hicieron su trabajo.

Cincuenta años después, los investigadores localizaron a 1.952 de estos exalumnos y les dieron la misma encuesta. Los resultados, publicados en la Revista de Personalidad y Psicología Social, indican que los participantes obtuvieron puntajes mucho más altos que cuando eran adolescentes en preguntas que miden la calma, la confianza en sí mismos, el liderazgo y la sensibilidad social. 

De esta forma, una y otra vez, los estudios longitudinales han encontrado resultados similares. La personalidad tiende a “mejorar” con el tiempo, algo que los psicólogos llaman el “principio de madurez”. Las personas se vuelven más extrovertidas, emocionalmente estables, agradables y conscientes a medida que envejecen.

Algunas personas pueden cambiar menos que otras, pero, en general, el principio de madurez se aplica a todos. Eso hace que el cambio de personalidad sea aún más difícil de reconocer en nosotros mismos: cómo podemos comparar nuestra su personalidad con la de sus compañeros cuando todos están cambiando a la misma vez que yo.

Además, la evidencia sugiere que no cambiamos por eventos dramáticos de la vida, como el matrimonio, nacimiento de un hijo o la pérdida de un ser querido, ya que, según algunos psicólogos, estos eventos lo que hacen es reforzar nuestra personalidad a medida que llevamos nuestra forma de ser a esa situación particular.

La oxitocina podría prevenir la osteoporosis en las mujeres

Uno de los mayores factores de riesgo de la osteoporosis es el sexo biológico y, en este sentido, las mujeres tienen muchas más probabilidades de experimentar esta afección que los hombres.

Además, después de alcanzar la masa ósea máxima entre los 25 y los 30 años, se produce una disminución gradual de la masa ósea relacionada con la edad. Como resultado de cambios en la cantidad de estrógeno en el cuerpo, en las mujeres, esta pérdida ósea se acelera después de la menopausia.

Durante la perimenopausia, que se refiere a los años previos a la menopausia, los ovarios comienzan gradualmente a producir menos estrógeno. Esta pérdida de estrógeno afecta a cada mujer de manera diferente y el impacto varía entre culturas.

La menopausia puede ser una experiencia positiva para algunas, pero también puede inducir una serie de cambios en el cuerpo. Estos incluyen cambios de humor, sofocos y sudores nocturnos, así como pérdida de densidad ósea.

La pérdida extensa de densidad ósea, que conduce a un mayor riesgo de fracturarse un hueso, se denomina osteoporosis. Según la Organización Mundial de la Salud, esta enfermedad afecta, en España, a 3,5 millones de personas. A nivel mundial, las tasas de osteoporosis varían hasta diez veces entre los grupos étnicos.

Además de realizar ciertos cambios en el estilo de vida, actualmente no existe una forma eficaz de prevenir la osteoporosis. Sin embargo, científicos de Brasil creen que pueden haber encontrado una.

Tras realizar experimentos con ratas hembras, utilizaron la hormona oxitocina para revertir los procesos que reducen la densidad y la fuerza de los huesos. Si los estudios en humanos producen resultados similares, los médicos podrían eventualmente usar oxitocina clínicamente para prevenir la aparición de osteoporosis.

Precisamente, en Brasil, debido al envejecimiento de la población, los expertos predicen que ocurren alrededor de 100.000 fracturas de cadera cada año. Estas fracturas son de tres a cuatro veces más comunes en mujeres que en hombres y pueden tener graves consecuencias, incluida la pérdida de movilidad y un mayor riesgo de mortalidad en los años siguientes.

El nuevo estudio se centró en una parte de la cadera llamada cuello femoral, que es el sitio más común de fractura. Los investigadores estudiaron este sitio en ratas hembra de 18 meses, una edad equivalente a la perimenopausia en las hembras humanas. Una de las autoras principales, Dornelles, indicó que la investigación en esta fase es crítica, pero actualmente está subrepresentada en la literatura.

«Hay mucha investigación sobre la fase de posmenopausia, que sigue al último período de una mujer, pero los cambios hormonales en la perimenopausia ya son agudos y están asociados con una disminución gradual de la densidad ósea«.

Por eso, se necesita más investigación para apoyar la prevención de la osteoporosis durante la perimenopausia, ya que el período posterior a la menopausia representa aproximadamente un tercio de la vida de una mujer y debe tener la mejor calidad posible.

TRATAMIENTO: LA «HORMONA DEL AMOR»

Dornelles y su equipo trataron a las ratas perimenopáusicas con oxitocina, una hormona comúnmente asociada con sentimientos de afecto, unión y empatía, pero que también tiene un papel importante en la regulación de la masa ósea.

La oxitocina es secretada por las células óseas y está asociada con el metabolismo óseo en las mujeres. Los niveles de esta hormona también disminuyen durante la menopausia.

Aproximadamente un mes después de que los científicos trataron a las ratas, analizaron muestras de sangre y tejido y las compararon con las de animales que no recibieron oxitocina. Las ratas que recibieron oxitocina no mostraron pérdida de densidad ósea y tenían marcadores bioquímicos de renovación ósea en la sangre.

El propio hueso también fue más robusto en los animales tratados. La región del cuello femoral era más fuerte y menos porosa, y tenía propiedades compatibles con una mayor densidad ósea.

Salud física y mental, principal fuente de felicidad en tiempos de Covid-19

El estudio ‘Global Happiness 2020’, realizado por Ipsos entre cerca de 20.000 encuestados de 27 países, concluye que lo más importante para ser feliz es la salud física y mental, tan importante en los tiempos de coronavirus en que vivimos.

Las principales razones para ser feliz son la salud y el bienestar físico para el 55% de los encuestados. En el segundo y tercer puesto, con un 49% ambas, se sitúan la relación con la pareja, así como la felicidad que aportan los hijos. Sentir que la vida tiene un sentido es la cuarta fuente de felicidad para el 48% de los encuestados, mientras que las condiciones de vida (agua, comida, vivienda) y la seguridad personal lo son para el 45%.

El Informe Mundial sobre la Felicidad es una encuesta histórica sobre el estado de la felicidad mundial que clasifica a 156 países según el grado de felicidad que sus ciudadanos perciben a sí mismos.

El Informe Mundial sobre la Felicidad 2020 clasifica por primera vez las ciudades de todo el mundo por su bienestar subjetivo y profundiza en cómo los entornos sociales, urbanos y naturales se combinan para afectar nuestra felicidad.

Vacuna de AstraZeneca contra Covid-19 tiene respuesta inmunitaria en ensayos

El laboratorio farmacéutico británico AstraZeneca anunció el lunes que los ensayos de su vacuna contra el covid-19 daban resultados prometedores sobre una respuesta inmunitaria entre los jóvenes adultos y las personas mayores.

“Es alentador ver respuestas inmunitarias parecidas entre las personas mayores y los jóvenes adultos”, señaló un portavoz de AstraZeneca, que colabora con la Universidad de Oxford en el desarrollo de la vacuna.

La Universidad de Oxford precisó por su parte que estos datos provienen de los primeros ensayos clínicos, los llamados de fase 2.

La vacuna se encuentra actualmente en el nivel de ensayos clínicos más amplios (fase 3), es decir la etapa previa a su autorización por parte de las autoridades.

Los ensayos clínicos fueron reanudados en Estados Unidos, el único país donde estaban suspendidos después de que un participante se enfermara hace más de seis semanas, anunció el viernes AstraZeneca.

Los resultados del ensayo de este proyecto de vacuna, uno de los más avanzados del mundo, están previstos para este año.

Es uno de los diez que están siendo probados en decenas de miles de voluntarios en ensayos de fase 3, junto a proyectos estadounidenses, chinos y uno ruso.

OMS insiste en no bajar los brazos ante la segunda ola de Covid

El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Adhanom Ghebreyesus, hizo este lunes una llamada a “no bajar los brazos” ante el empeoramiento de la situación del nuevo coronavirus en Europa y Estados Unidos.

No podemos bajar los brazos, no podemos bajar los brazos”, insistió Ghebreyesus durante una rueda de prensa, en la que defendió que “cuando los dirigentes actúan rápidamente, el virus puede ser frenado”.

Es peligroso renunciar a controlar” la pandemia, añadió Ghebreyesus, en una referencia a las declaraciones del jefe de gabinete del presidente estadounidense, Donald Trump, que el domingo insinuó que renunciarían a intentar controlar el virus y apostarían por encontrar una vacuna y tratamientos médicos.

Ghebreyesus reconoció que un cierto cansancio se había instalado entre los ciudadanos y dirigentes tras meses de lucha contra el coronavirus, que provocó más de 1,1 millones de muertos en el mundo. Pero pidió a los gobiernos que no bajen la guardia.

Aunque estamos de acuerdo con el jefe de gabinete (de Trump) de que es importante proteger a los más vulnerables, renunciar a controlar (la pandemia) es peligroso”, declaró.

La prueba del gen tumoral podría ayudar a predecir el pronóstico del cáncer de ovario

Una prueba de tumor podría ayudar a identificar a las pacientes con cáncer de ovario con una supervivencia precaria y, en el futuro, incluso informar sobre nuevos enfoques terapéuticos, según demostraron los resultados de una importante colaboración internacional. El artículo de investigación fue dirigido por UNSW Medicine e involucró a 125 autores de 86 organizaciones.

El cáncer de ovario es el octavo cáncer que se presenta con mayor frecuencia en mujeres, con casi 300.000 nuevos casos en todo el mundo en 2018. Además, tiene una supervivencia baja y el tipo estudiado en este artículo (el cáncer de ovario seroso de alto grado) es el tipo de supervivencia más común, y el peor.

Realizamos un análisis de 3.769 muestras de tumores de mujeres con cáncer de ovario y descubrimos que podíamos usar de manera confiable un trozo de tumor para determinar qué tan buenas serían las posibilidades de supervivencia de una mujer cinco años después del diagnóstico«, explica la autora principal, Susan Ramus de UNSW Medicine.

De esta forma, los investigadores encontraron que su prueba de expresión genética era sustancialmente mejor para predecir la supervivencia que usar la edad y el estadio del cáncer de un paciente.

«Cuando se dividió a las mujeres en cinco grupos, encontramos que las mujeres cuya expresión génica tumoral se asoció con el mejor pronóstico tenían una supervivencia de nueve años, mientras que las mujeres del grupo de supervivencia más pobre tienen una supervivencia de dos años, lo cual es una diferencia muy grande«, continúa Ramus.

Para el estudio, el equipo utilizó un conjunto de muestras de entrenamiento y un conjunto de pruebas, casi 4.000 muestras en total. Así, utilizando enfoques estadísticos novedosos, analizaron datos de seis estudios previos de expresión génica, que les ayudaron a identificar genes que podrían estar involucrados en la supervivencia del cáncer de ovario seroso de alto grado.

Después de reunir un panel de aproximadamente 500 genes candidatos, el equipo midió la expresión génica en las 4.000 muestras utilizando la plataforma NanoString. Así, eligieron uno de los cuatro métodos de aprendizaje automático, un enfoque llamado “red elástica”, que se desempeñó mejor en los datos de entrenamiento.

«Usamos el conjunto de entrenamiento para determinar qué genes podrían usarse en la predicción, y luego los probamos para ver si obtuvimos los mismos resultados en el otro conjunto«, indica Ramus, que también es cofundadora del consorcio Ovarian Tumor Tissue Analysis (OTTA), un grupo internacional de investigadores que están trabajando en varios proyectos diferentes a gran escala, utilizando las muestras compiladas por el consorcio para abordar importantes cuestiones clínicas.

De hecho, Ramus confiesa que el consorcio es único porque tienen acceso a miles de muestras y eso, precisamente, es lo que les permitió desarrollar esta herramienta de pronóstico. “Otros grupos han intentado antes analizar el pronóstico, pero nada se ha utilizado clínicamente. Por el momento, solo la edad y el estadio del paciente se utilizan para determinar la supervivencia, por lo que algo como nuestra herramienta es necesario«, añade.

Además, para validar aún más los hallazgos, el equipo de investigación desea incluir la prueba en un estudio prospectivo y ensayos clínicos y esperan que su prueba esté lista para uso clínico en un futuro próximo.

Los asmáticos con Covid-19 no tienen mayor riesgo que otros pacientes de ser ingresados en el hospital

Los pacientes asmáticos con COVID-19 no tienen mayor riesgo de ser hospitalizados respecto a los no asmáticos y su riesgo de ser intubados no es mayor al conjunto de pacientes que ingresan por COVID-19 en un hospital, según un estudio en Annals of the American Thoracic Society (ANNALATS).

Aun así, los asmáticos deben seguir extremando las medidas preventivas frente a la COVID-19 consistentes en las 3 M (metros de distancia, lavado de manos y uso de mascarilla) y 3 C (evitar lugares cerrados, concurridos y contacto cercano). Las personas con enfermedades respiratorias no están exentas del uso de mascarilla, según las recomendaciones de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

Los resultados de este estudio son de interés para nuestros asmáticos, porque señalan que no tienen mayor riesgo que la población general de ser hospitalizados e intubados y, por lo tanto, pueden ayudar a disminuir la angustia de estos pacientes frente a la COVID-19. Pero no deben llevarlos a bajar la guardia, porque pueden acabar en el hospital como otros pacientes con COVID-19 y, por tanto, los neumólogos debemos recalcar que no están exentos de utilizar mascarillas, como otros pacientes con otras enfermedades respiratorias”, señala la Dra. Marina Blanco Aparicio, neumóloga y coordinadora del Área de Asma de la SEPAR.

Existen factores de riesgo para padecer COVID-19 grave, como son la obesidad, la hipertensión o la diabetes. Hasta ahora, el CDC (Center for Disease Control) de Estados Unidos, asumía que las personas con asma tenían un riesgo más alto de ser hospitalizadas o de sufrir formas graves de COVID-19. Pero el escaso número de asmáticos entre los hospitalizados en muchos estudios internacionales lo ha puesto en duda y ha llevado a estudiar si este riesgo está sobreestimado.

Por ello, el ANNALSATS ha comparado la prevalencia del asma entre los pacientes hospitalizados por COVID-19, reportada en 15 estudios procedentes de distintos países del mundo, con la prevalencia de la enfermedad en la población general y la prevalencia promedio del asma en pacientes hospitalizados por gripe en los últimos 4 años.

Durante la temporada de gripe 2019- 2020, el 24,1% de las personas hospitalizadas con gripe tenían asma, siendo ligeramente superior al promedio de 4 años anteriores, de 2016-2020, en que fue del 21%. Esta prevalencia es mucho más alta que la estimación de prevalencia combinada de asma en ingresados por COVID-19 en los 15 estudios analizados, en que fue del 6,8%.

RIESGO DE INTUBACIÓN E INGRESO EN UCI

El nuevo estudio en ANNALATS también ha hecho un análisis transversal de 436 pacientes de COVID-19 ingresados en el Hospital de la Universidad de Colorado sobre la probabilidad de intubar a asmáticos frente a los no asmáticos. De estos 436 pacientes, 239 eran hombres y 195 mujeres, con una edad media de 54,7 años y un rango de edad de los 19 a los 100 años. El 12% tenía asma, lo que coincide con la prevalencia en la población general.

De todos los pacientes, el 67,2% no necesitaron intubación por la COVID-19 frente al 32,8% que sí la necesitó. Cabe destacar que respecto a este promedio de la muestra en general, los pacientes asmáticos necesitaron menos la intubación: solo la necesitaron el 27,9% de los asmáticos, respecto al 72,1% que no la necesitaron. En cambio, hubo más no asmáticos que necesitaron la intubación, el 33,6%, frente al 66,4% de no asmáticos que no la necesitaron.

Por otra parte, el 39,6% de los pacientes tuvo que ingresar en una unidad de cuidados intensivos (UCI), mientras que el 60,4% no ingresaron. Proporcionalmente, hubo menos ingresos de asmáticos en la UCI, el 34,1%, mientras que el 65,9% no ingresaron. Por contra, ingresaron más pacientes no asmáticos en la UCI, el 40,4%, mientras que el 59,6% de los no asmáticos no precisaron en este recurso asistencial.

Los datos recopilados en este estudio muestran que no hay una asociación significativa entre el diagnóstico de asma y las mayores probabilidades de intubación en pacientes con COVID-19. De hecho, el asma no parece ser un factor de riesgo independiente para la intubación entre los pacientes hospitalizados con COVID-19. En particular, en el Hospital de Colorado, entre los pacientes con COVID-19, el 12% eran asmáticos y no parecían tener más probabilidades de ser intubados que los no asmáticos, solo un 0,69% más de probabilidades después de ajustar los resultados por edad, sexo e índice de masa corporal (IMC).

Los autores señalan que una posible explicación de por qué la COVID-19 no se asocia a mayores tasas de hospitalización es porque estas pueden depender de la distribución del receptor ACE2 en el epitelio de las vías respiratorias. En la diabetes y la hipertensión pueden aumentar la expresión de ACE2, mientras que los corticosteroides inhalados (ICS), que se emplean para tratar el asma, pueden disminuir la expresión de ACE2, lo que dificultaría la entrada viral. Los pacientes con asma, en general, y en particular los asmáticos con un fenotipo predominantemente alérgico, pueden tener una expresión significativamente menor de ACE2.

A diferencia del asma, tener enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) sí que aumenta el riesgo de formas más graves de COVID-19 severo entre los pacientes hospitalizados y esta comorbilidad se asocia a un aumento de la expresión de ACE2 en el tejido pulmonar y las vías respiratorias pequeñas. No obstante, los autores dicen que la contribución del receptor ACE2 a los niveles de expresión a la susceptibilidad general a la COVID-19 y a la gravedad de esta enfermedad no está clara y todavía hay que investigar más en el asma y en general.

También admiten que sus hallazgos provienen de una muestra insuficiente y que se precisa investigar más sobre asma y el riesgo de intubación por COVID-19 para confirmar sus hallazgos.